sábado, 27 de septiembre de 2008

CARTEL Y TRAILER DE "CAMINO"

Fesser: cambio de género y polémica al canto

‘En mi caso, el director ha conseguido hacerme pasar dos horas infernales, que desvíe la mirada de la pantalla, que pasado el tiempo mantenga en la retina y en el oído la cara y la voz de esa niña, el estupor y el asco hacia la secta de modales suaves, dialéctica meliflua, consignas implacables y fines salvajemente primitivos que la utilizan como sacrificio religioso.’

Con esos términos se ha expresado el crítico Calos Boyero en su artículo en El País con respecto a Camino, la película que Javier Fesser ha presentado en el Festival de San Sebastián. La película, que podría estar hoy entre las premiadas del festival donostiarra, se ha llevado los halagos de la crítica, no así a determinados sectores eclesiásticos, principalmente del Opus Dei, y a la familia de Alexia González Barros, una niña fallecida en 1985 a causa de un tumor, actualmente en proceso de canonización y en cuyos últimos momentos de vida (y todo lo que los rodeó) se basa Fesser para realizar el film.
Lo primero que habría que decir es que era más que evidente que, teniendo en cuenta el tema que trata y cómo lo hace, los sectores más cerrados de la Iglesia se iban a echar al cuello de Fesser en cuanto la película fuese a ver la luz. Lo han hecho siempre que un film no les conviene o no es afín a sus preceptos, y un ejemplo claro es (dejando la mediocridad de sus valores literarios y cinematográficos a un lado) el de El Código Da Vinci. Lo peor de todo es que todas esas críticas suelen venir dadas por personas que ni han visto la película en cuestión ni tienen la más mínima intención de verla, pero lanzan sus críticas con la velocidad y seguridad pasmosa de quien se cree en propiedad de la verdad.
También es evidente que el slogan que han elegido los encargados del marketing de Camino (¿Quieres que rece para que tú también te mueras?) para su cartel no es de los que llama precisamente a la concordia. Pero si has de ser crítico con algo, es mejor que lo seas hasta las últimas consecuencias.
Polémicas aparte, que al fin y al cabo aquí lo que se trata es de hablar de cine, Fesser ha dado un cambio radical en su filmografía con esta su tercera película, adentrándose en el terreno del drama. Y parece que con este cambio, y a tenor de las noticias que han ido llegando, ha conseguido su mejor film hasta la fecha.
Carmen Elías, Mariano Venancio, Manuela Vellés y principalmente la niña Nerea Camacho son algunos de los protagonistas de Camino, una película que llegará a nuestros cines el próximo 17 de octubre y que por lo que parece es mucho más valiente y arriesgada que Los girasoles ciegos, la película que al final vamos a mandar para que nos represente en los Oscars. La pena es que no se estrenara a tiempo… aunque aun así dudo mucho que la hubiesen acabado eligiendo.

1 comentario:

Arturo Aldaz dijo...

He visto Camino, y aparte de otras consideraciones estrictamente cinematográficas, he considerado otro asunto: Fesser manipula y cambia de sentido completamente en esta película la vida de Alexia Gonzalez Barros, una chica que está en proceso de canonización. Es como hacer de Ana Frank una heroína del nazismo.

No es una simple "inspiración", porque la película sigue punto por punto los hitos fundamentales de la vida de Alexia.

Por eso me parece objetivo señalar que Fesser se ha aprovechado de la tragedia familiar de los González Barros y ha maltratado la figura de la madre de Alexia, una madre ya fallecida, buena y comprensiva, que perdió a tres hijos, mostrándola como una fanática.

Además ha cambiado el sentido de la vida del padre -pintándolo como un incrédulo, cuando no lo era- y de la hermana (una mujer con dos carreras universitarias a la que presenta como una tontorrona) sin consultarles nada a los hermanos de Alexia hasta que la película ha estado acabada.

Dan mucha luz sobre este affaire las dos cartas abiertas que le han enviado a Fesser los hermanos de Alexia en http://www.alexiagb.org

Me parece interesante señalar esto, porque una película no es solo un resultado cinematográfico; también es un empeño humano que puede hacerse dentro o fuera de los límites de la ética.

Y Fesser se ha situado fuera.