domingo, 28 de septiembre de 2008

FALLECE PAUL NEWMAN

Los ojos azules del cine se apagan

El pasado mes de agosto se supo que el actor Paul Newman había decidido abandonar el hospital en el que se encontraba para pasar los últimos momentos que le quedaban de vida en su casa y rodeado de sus seres queridos. Al parecer, se le había diagnosticado hace tiempo un cáncer de pulmón irreversible.
El pasado viernes, a los 83 años de edad, Paul Leonard Newman, uno de los mejores y más importantes intérpretes que ha dado el mal llamado séptimo arte, fallecía en su casa, dejando al cine huérfano de una de sus mayores y más grandes estrellas.
No voy a entrar a recordar todas y cada una de sus películas, primero porque es algo de lo que se van a ocupar la mayoría de las páginas que se dedican (y con toda seguridad mucho mejor) a analizar las cuestiones cinematográficas y segundo porque la lista se haría casi interminable.
Entre Marcado por el odio, su primer gran film (dejemos a un lado El cáliz de plata, de la que Newman abominaba), y Camino a la Perdición hay una larga serie de films que podrán ser considerados como de mayor o menor calidad, pero en los que siempre sabía dejar su impronta como el gran actor que era.

La gata sobre el tejado de zinc, El largo y cálido verano (en la que conoce a su mujer Joanne Woodward), Éxodo, El buscavidas, Dulce pájaro de juventud, El premio, Dos hombres y un destino, El golpe, El castañazo (de la que hablé hace poco en La última sesión), El coloso en llamas, Veredicto final… son algunos de las películas en las que participó. Sin olvidar nunca su faceta como director en películas como Raquel, Raquel o El efecto de los rayos gamma sobre las margaritas, en las que (cómo no) contaba con la participación de su esposa, ni su gran amor por el teatro, medio en el que se inició como actor y al que volvía siempre que su carrera se lo permitía.
Candidato al Oscar en nueve ocasiones, tan sólo lo ganaría en 1986 gracias a su papel en El color del dinero de Martin Scorsese, curiosamente un año después de haberle concedido uno honorífico.

Como ya he comentado al principio, tampoco es mi intención el hacer un repaso exhaustivo de la carrera y la figura de este gran actor, así que he preferido dejar para el final una escena de una película suya y de la que un servidor con más cariño recuerda. Pertenece a La leyenda del indomable, un film del género carcelario, de 1967 y dirigido por el hoy casi olvidado Stuart Rosenberg. Es la escena en la que Luke, el personaje interpretado por Newman, se apuesta a que puede comerse cincuenta huevos duros de una tacada. La escena es bastante conocida… y si no lo es para alguno (evidentemente tampoco la película) supone una buena oportunidad no sólo para ver una de sus mejores interpretaciones sino también para hacerle un pequeño y humilde homenaje a uno de los más grandes.

1 comentario:

Fantomas dijo...

La muerte de un grande, que dejó y seguirá dejando su marca en muchos aficionados al cine.

Saludos.