lunes, 30 de marzo de 2009

FALLECE EL GRAN MAURICE JARRE

El compositor francés muere a los 84 años

A pesar del riesgo que supone el adelantarme a mi buen amigo Augusto, cinéfilo, consolero y melómano empedernido de De ratones y de hombres, en repasar la obra de Maurice Jarre, entre otras cosas porque él conoce mejor la obra de este gran compositor, y a pesar de no ser el primero ni el último en dar la noticia de su fallecimiento, no puedo evitar echarle un ligero vistazo a la trayectoria de este compositor al que, por suerte o por desgracia, algunos sólo asociarán a la música que se puede escuchar en el tradicional anuncio de la lotería de Navidad.
Y es que la pasada madrugada entre el sábado y el domingo falleció en su casa de Los Ángeles, a la edad de 84 años, el compositor francés Maurice Jarre, uno de los más grandes músicos que ha dado el séptimo arte.

Inevitablemente ligado a la figura del director David Lean gracias a sus partituras para películas como Lawrence de Arabia (su primer Oscar), Doctor Zhivago (el segundo), La hija de Ryan y Pasaje a la India (su tercera estatuilla), Jarre no se limitó a trabajar para él, sino que autores tan conocidos como Fred Zinnemann, William Wyler, René Clement, Richard Brooks, Anatole Litvak, Henry Hathaway, Luchino Visconti, Alfred Hitchcock, John Huston, Clint Eastwood o el español Luis García Berlanga pudieron contar con él para sus películas. De esa colaboración surgieron films como Y llegó el día de la venganza, El coleccionista, Arde París, Los profesionales, La noche de los generales, El póker de la muerte, La caída de los dioses, Topaz, El hombre que pudo reinar, Firefox o Tamaño natural.

Si prolífica fue su colaboración con Lean, no menos lo fue su trabajo junto a Peter Weir. Para el director australiano, Jarre compuso las bandas sonoras de sus películas El año que vivimos peligrosamente, Único testigo, La costa de los mosquitos, El club de los poetas muertos o Sin miedo a la vida.

Podría perfectamente nombrar una larga lista de films (El tren, Mandingo, El efecto de los rayos gamma sobre las margaritas, Gorilas en la niebla...), la mayor parte de ellos más que conocidos para el buen cinéfilo (o cinéfago), pero eso no sólo sería alargar hasta la estenuación este post sino que además sería meterme en un análisis en el que (hay que admitir los límites de uno mismo) no estoy para nada capacitado.

Así que dejémoslo tal y como está, y que quede de esta forma constancia de la admiración de un servidor por este grande del cine. Uno de los grandes de verdad, de los que desgraciadamente van quedando cada vez menos.

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