martes, 1 de febrero de 2011

AYER NOS DEJÓ EL GRAN JOHN BARRY

Y el cine se quedó un poco más huérfano

Aunque con un día de retraso, desde La última sesión me gustaría añadirme a la larga lista de personas que se apenaron ayer por la pérdida de uno de los más grandes compositores que ha dado el séptimo arte: John Barry.
Un ataque al corazón acabó ayer con la vida de uno de los compositores más populares, con una extensa carrera jalonada de premios, entre ellos cinco Oscar (y dos nominaciones más). La música de Memorias de África es la que más sonó ayer en todas las noticias que hablaban de él, pero no habría que olvidar tampoco sus partituras para Zulú, Ipcress, El knac… y como conseguirlo, La jauría humana o las más conocidas Cowboy de Medianoche, Bailando con lobos, Nacida libre, El último valle, King Kong, Fuego en el cuerpo, El león en invierno, Cotton Club, Chaplin o Enigma, que fue su última composición para una película.
Quizá su aportación musical más popular al cine fuera la de su participación en la saga de James Bond, utilizando siempre como base la famosa melodía creada por Monty Norman, lo que hizo en once de las películas del famoso espía británico.



Como dijo ayer su amigo y compañero de profesión David Arnold al anunciar su fallecimiento: ‘Estoy profundamente afectado por esta noticia… pero me siento profundamente agradecido por todo lo que hizo por la música, y por mí'. Añadir algo más sería inútil.

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