lunes, 14 de febrero de 2011

"PA NEGRE" TRIUNFA EN LOS GOYA...

... pero los focos y los aplausos se centran Alex de la Iglesia

‘No podemos olvidar lo más importante, el meollo del asunto. Somos parte de un Todo y no somos nadie sin ese Todo. Una película no es película hasta que alguien se sienta delante y la ve. La esencia del cine se define por dos conceptos: una pantalla, y una gente que la disfruta. Sin público esto no tiene sentido. No podemos olvidar eso jamás.’

‘Intenet no es el futuro, como algunos creen. Internet es el presente. Internet es la manera de comunicarse, de compartir información, entretenimiento y cultura que utilizan cientos de millones de personas. Internet es parte de nuestras vidas y la nueva ventana que nos abre la mente al mundo. A los internautas no les gusta que les llamen así. Ellos son ciudadanos, son sencillamente gente, son nuestro público.’

‘Tenemos que pensar en nuestros derechos, por supuesto, pero no olvidar nunca nuestras obligaciones. Tenemos una responsabilidad moral para con el público. No se nos puede olvidar algo esencial: hacemos cine porque los ciudadanos nos permiten hacerlo, y les debemos respeto, y agradecimiento.’

Junto con los nueve premios que se llevó Pa negre de Agustí Villaronga (incluidos los de película, director y guión adaptado) lo más comentado de la noche de los Premios Goya fue el discurso del hasta el momento (falta confocar elecciones tras su dimisión) director de la Academia de Cine Álex de la Iglesia. Tras todo el barullo que se montó en las semanas previas, el discurso de apertura del Álex de la Iglesia eclipsó a todo y a todos, centrando las miradas y los focos en su figura y en sus palabras. No importaba tanto quién iba a ganar o no, sino si continuaría la polémica tras el discurso.



Conciliador y batallador al mismo tiempo... firme, directo y coherente al fin y al cabo con las declaraciones y con la actitud que había mostrado hasta el momento, Álex de la Iglesia salió con la cabeza bien alta de una gala aburrida (más de tres tediosas horas a pesar de Buenafuente), como lo son al fin y al cabo todas las galas, y en la que También la lluvia (tres premios), Balada triste de trompeta (dos) y Buried (tres) se tuvieron que conformar con las migajas que dejó Pa negre de Agustí Villaronga.
Una alegría, al fin y al cabo, ya que premia las virtudes de una película que a pesar del buen recibimiento crítico que tuvo cuando se estrenó, fue distribuida penosamente y no llegó al público como merecía. A ver si de esta forma consigue que la reestrenen.